lunes, 9 de junio de 2008

Desencuentros


"Si tuviera veinte años menos, no estaría acá, ya me habría ido a otro país". Todavía recuerdo estas palabras (más o menos) de boca de mi madre, veinte años atrás. Ella ya no podrá ir a ningún lado, son otras las cosas que la motivan; y en el codo de su vida, es más lo que pierde que lo que puede llegar a ganar (si es que alguien que se haya ido ganó algo, además de un poco más de bienestar económico).

Hay veces que yo pienso lo mismo que mi madre. Claro que son momentos. Pero últimamente esos instantes son más intensos y seguidos.

Tengo un hijo, que está naciendo a la vida; quizás con un nuevo comienzo, el pueda ganar el tiempo que yo he perdido, al quedarse mis padres en este país destinado indefectiblemente al eterno fracaso.

Como dice Dolina en sus programas, este es un país de gente "que da ventajas para se soberbios en la derrota". No es casualidad que el Tango y Maradona sean nuestros íconos de identidad en el mundo: la pasión, la fuerza, la genialidad, la tristeza, la picardía, la miseria, y la indefectible derrota final.

Nadie se aburre aquí, pero a veces cansa. Hoy estoy cansado. Me gustaría vivir en un lugar más predecible, y tener tiempo para las cosas más importantes de la existencia. Pero bueno, mañana seguramente volveré a la rutina de piquetes, inflación, desabastecimiento, cortes de luz, cortes de internet (fuck), caos de tránsito, una presidenta histérica y gritona, mafiosos que se la dan de caballeros, etc, etc (además de river campeón -ufa, le empezaba a tomar el gustito a los fracasos de los primos-)

Mañana seré un engranaje más de esta máquina descompuesta; de esta fábrica de ilusiones